Semanas atrás circularon videos y noticias sobre una estudiante de 16 años que intentó quitarse la vida saltando desde un segundo piso durante clases. La estudiante de 16 años sobrevivió cuando impactó contra un compañero que intentaba detenerla.
Esta noticia no deberá pasar desaperciba o agregarse a la lista de casos de “jóvenes dramáticos”, sino que deberá ser tomada como un indicador sobre los problemas graves que existen en México: la falta de seriedad al hablar de salud mental y la falta de iniciativas reales y útiles que busquen detener el bullying escolar dentro y fuera del aula.
Hasta que existan nuevas propuestas gubernamentales o particulares, es importante reconocer que es posible evitar estos incidentes si se aprende a escuchar, respetar y hablar, si se informa y educa sobre conductas depresivas, si se rompen los estigmas y patrones discriminatorios hacia pacientes y si se prioriza la salud mental al nivel de la salud física.
